Trabajar sólo para pagar deudas

Trabajar sólo para pagar deudas

Te voy a contar una historia que nos pasó a mi amiga y a mí hace ya tiempo y que ahora con orgullo, puedo decir que salimos bien libradas de ella y que fue la base de todo nuestro gran aprendizaje y crecimiento. Por lo cual, estoy muy agradecida de que haya sido así y no de otra forma, porque ninguna gran historia se ha contado sin grandes obstáculos que vencer, simplemente no sería interesante contarla. Aunque la verdad, en ese momento no lo veíamos así ¡Jajajajaja…!

Ayer platicaba con mi amiga Mary mientras comíamos papas acerca de cómo es que hay ocasiones en que sólo ganamos justo lo que necesitamos y no lo que desearíamos ganar. Era una de esas conversaciones en las cuales tratábamos de encontrarle el hilo negro a la vida.

Después de estarlo meditando llegué a la conclusión de que todo se reduce a cumplir objetivos y a la urgencia con la que demandan ser resueltos.

Nosotras vivimos en México y ambas somos emprendedoras, hemos tenido momentos muy luminosos y otros muy opacos y grises casi negros. Siempre buscamos cómo salir adelante pero existen ratitos en los que de verdad quisiéramos tirar la toalla porque el cansancio, la desesperación y la presión de pagar las cuentas diarias nos agobian. Sé que no estamos solas en este mundo, hay mucha gente como nosotras aquí en América Latina. Si, desafortunadamente somos mayoría. Pero no sirve de nada culpar a la situación, a Dios, al gobierno o al clima. Si realmente se quiere algo en esta vida entonces encontraremos la manera de obtenerlo pero para eso, es indispensable trabajar. Y no me refiero nada más a trabajo físico sino a poner en marcha nuestra mente pero sobre todo nuestra actitud.

Te explico rápido qué es lo que sucede si es que no me he logrado dar a entender correctamente. Puede que te esté sucediendo algo parecido a ti también y algo de lo que leas aquí podría ayudarte a resolverlo.

Sucede que en el mes es indispensable juntar cierta cantidad de dinero para pagar diversas cuentas pero estas, no son las mismas con las que iniciamos hace cinco años que emprendimos nuestros negocios y por supuesto, tampoco era igual el monto a pagar.  Al inicio había gastos de inversión para el negocio, gastos personales como comida, vestido y servicios, educación (cursos y diplomados) y diversión. Por todo eso se pagaba un total de $10,000.00 mensuales y como el negocio estaba iniciando, no había una ganancia significativa y en algunos de los primeros meses, era totalmente inexistente pero era normal.

Con el tiempo  todo cambió. En teoría, se debería ya de tener una ganancia constante que además nos permitiera una vida un poco más tranquila financieramente. Sin embargo, pasa todo lo opuesto. Si, así es. Ahora tenemos más deudas, salimos menos, nos preocupamos más y nuestros gastos son cada vez mayores. Cada día se hace más difícil recolectar cuando menos, el dinero justo para cumplir con los pagos. En lugar de levantarnos a trabajar para cumplir nuestros sueños, nos levantamos con sueño y sin ganas de trabajar. O sea, solo sobrevivimos.

Somos mujeres trabajadoras, con muchas ideas y creo que con algunas aptitudes importantes e indispensables para alcanzar nuestras metas en la vida pero al parecer eso no es suficiente. ¿Qué falta o que sobra?

Como te dije, lo medité y poniendo en perspectiva como habíamos hecho las cosas desde un inicio, me di cuenta que fueron errores no solo administrativos sino también errores emocionales que afectaron nuestra toma de decisión. Administrativos porque no nos apegamos a un plan de negocios, no construimos una guía, no establecimos objetivos con un tiempo determinado ni trazamos un camino para llegar a ellos. Unicamente nos ilusionamos y nos dejamos llevar. Nos dejamos conquistar por la idea del “trabajo duro”. Pero el trabajar duro es como picar piedra sin saber qué forma queremos que tenga ni para cuando debería estar terminada. Puede que el trabajo de picarla sea satisfactorio porque lo disfrutamos pero con el tiempo cansa porque no recibimos ningún otro tipo de gratificación y pues… con satisfacción no se paga la luz ni el agua.

Como no teníamos un plan de crecimiento, se nos hizo fácil adquirir deudas antes de saber cómo ni de donde sacar para pagarlas, simplemente asumíamos que podríamos hacerlo. Y pues… si podemos pero ahora solo vivimos para eso.

Con el tiempo, nuestra actitud ha ido decayendo y hasta hemos llegado a dudar de nuestras capacidades y de que algún día sea posible convertirnos en las empresarias que soñábamos ser. A esto me refiero cuando hablé de los errores emocionales. En los negocios, las emociones no pueden ser determinantes. Afortunadamente, ya vamos de salida con las deudas y es por eso que nos llegó esta reflexión, porque queremos a toda costa, evitar caer en el mismo agujero.

Recuerdo que platicábamos sobre los lugares que nos gustaría visitar desde una perspectiva en la cual era posible que algún día sucediera pero jamás le pusimos fecha. También hablábamos de tener una empresa exitosa pero nunca dijimos de qué sería ni que haríamos para construirla.

Gracia a la vi hoy todo es muy distinto. Ya hicimos un plan, con fechas y estrategias para concretarlo. Es algo así como empezar de cero pero esta vez con la bendición de la experiencia. Hoy entendemos que no es lo mismo trabajar duro que trabajar de manera inteligente y con un fin. Hoy nos damos cuenta que el haber tenido tantas asignaturas en la escuela que no usamos para absolutamente nada en la vida diaria no fue para ser más cultos únicamente sino para moldear nuestra disciplina.

Espero que si eres más joven que nosotras,  seas inteligente y aprendas esto en cabeza ajena y no esperes a que te pase. Y si eres de nuestra edad o más grande, que sepas que siempre es posible un cambio siempre y cuando estés dispuesto a trabajar por él. Así que por favor, edúcate, convive, gasta solo en lo necesario, ahorra, aprende a invertir para tu bienestar, las riquezas son el resultado de todo eso. Y recuerda que no es lo mismo merecer algo que tener con qué pagarlo.

Te deseo éxito en todo lo bueno que hagas

¡Hasta pronto!

 

 

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