Al cliente no se le ruega porque te perderá todo el respeto

Al cliente no se le ruega porque te perderá todo el respeto

Habrá personas que cuando estés por abrir tu negocio, te aconsejen que hagas hasta lo imposible por captar clientes. La idea de esforzarnos al máximo me encanta. Sin embargo creo que hay un punto en el cual es necesario identificar si es mejor dejar ir a esa persona o cambiar de estrategia pero eso si, suplicar no debería estar en la lista de nadie.

Es verdead que iniciar un negocio es algo emocionante y está cargado de muchas ilusiones. La ilusión de que nuestra marca sea reconocida de manera positiva por el público, la ilusión de ganar mucho dinero, la ilusión de ser grandes empresarios y muchas otras que varían de persona a persona. Y como toda ilusión en la vida, no nos gustaría que se convirtiera en una decepción. Es por eso que le echamos muchas ganas todos los días aunque a veces no nos sintamos tan motivados.

En el camino al éxito, no podemos evitar tropezarnos con malas rachas, momentos desagradables, clientes nefastos, pláticas incómodas o problemas financieros. Todo es parte del show. Y, sin importar cuanto nos esforcemos por salir adelante, en algún instante nos hallaremos sumidos en hueco depresivo por algún error de tipo financiero. Hay quienes caen más profundo que otros pero es un hecho ineludible. Lo más probable es que suceda al principio. Ya que somos inexpertos estos contratiempos son normales y en ocasiones hasta cruciales para decidir si continuamos o no y si en caso de hacerlo, escoger por cual camino transitar la nueva etapa.

Pero regresemos al bache. Si aun no lo sientes tal vez esto pueda ayudarte a salir mejor y más rápido de él cuando suceda. Siempre es bueno estar preparado para cualquier contingencia. Así que sé inteligente y aprende en cabeza ajena lo más que te sea posible.

Hagas lo que hagas, jamás ruegues, implores, supliques ni te humilles ante ningún posible comprador. ¿A qué me refiero con esto? A que si tú ya hiciste tus mejores ofertas en las cuales no se afectado tu nivel de ganancia y aún así aquella persona no compra tu producto o servicio, entonces es tiempo de dejarlo ir. Tal vez no lo adquiere porque realmente no está interesado, porque no cuenta con los recursos necesarios por mucho que le guste, porque no lo necesita en ese momento y sólo estaba pidiendo información para una compra futura o porque se está haciendo el “importante” para que le des un descuento mayor.  Es con el último tipo de persona con quien tienes que tomar distancia.

Esas personas buscan no sólo conseguir un mejor precio sino hasta una satisfacción emocional de poder sobre otras personas en donde ellos son los “ganadores”. Habrá quien use la típica, molesta y grosera técnica del regateo para lograrlo. Otros tal vez te digan; -Pues con tu competencia lo ví a mitad de precio. También están los que  te amenacen con no volver jamás por tus precios. Es importante tomar en cuenta todo tipo de crítica y razón por las cual un cliente tal vez no regresaría. Es posible que el asunto de los precios sea fundamental como el estar en un mercado en el que tú y otras personas venden exactamente lo mismo. Obviamente si tú das más caro y no ofreces un plus, únicamente los despistados pasaran a tu negocio pero quizás no regresen por más.

Por muy mala que sea tu situación económica, no caigas en las provocaciones de esa gente, se amable y déjalas ir. Si te quedas ahí parado atendiendo todas sus peticiones te seguirán pidiendo más y más y lo peor caso es que lo harán del peor modo que puedan. No siempre es con gritos o groserías, una actitud desdeñosa es suficiente. Recuerda que quien quiere hablar mal de tu negocio, lo hará aún cuando lo hayas tratado como monarca y que el que por precio llega por precio se irá de cualquier manera. Así que no te humilles, toma toda tu dignidad o la que te quede y aunque sientas mucha pena y hasta miedo, deja que esa persona se aleje. No necesitas a un cliente así. Recuerda que tu objetivo es tener clientes ideales y son aquellos que cumplen con las características clave para cada vendedor.

Por ejemplo, mi cliente ideal es aquel que es amable, pregunta siempre que tiene duda, es puntual en su pago y si decide no realizarlo por cualquier circunstancia, me lo notifica. Si alguna persona no cumple con estos requisitos, no con algunos sino con todos, entonces por mí puede retirarse porque lo único que me darán será un dolor de cabeza. Afortunadamente en mi cartera de clientes cuento con pura gente de este tipo. Claro que si me pusiera a buscarles la cara a todos los demás es posible que tuviera mayores ingresos pero ¿A qué costo?

No, el cliente no siempre tiene la razón. Y ¡Por favor! Quítate esa idea de la mente. Eso si; hay que ser humildes y reconocer nuestros errores cuando los cometemos y mejor aún, anticipémonos a muchos de ellos y no los cometamos. Es verdad que el cliente tiene el poder porque tiene el dinero. Así que seamos inteligentes y busquemos maneras viables para que decidan dejarlo con nosotros.

Siempre da lo mejor de tí. No importa si tu producto es de alta o baja calidad, procura dar el precio justo en relación a ella.

Espero este artículo te haya gustado y te sea de utilidad.

Te deseo éxito en todo lo bueno que hagas.

¡Hasta pronto!

 

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